La travesía del desierto de la izquierda no concertacionista

Mar, 03/06/2018 - 12:39 -- daniel.maureira

por  Rolando Álvarez 

En las elecciones realizadas en Chile en noviembre de 2017 el conglomerado denominado Frente Amplio, creado a principios de aquel año, tuvo un exitoso debut electoral. Su candidata presidencial Beatriz Sánchez obtuvo el 20% de la votación y estuvo muy cerca de desbancar del balotaje al candidato oficialista Alejandro Guiller. Por su parte, a nivel parlamentario obtuvo el 16,5% de los sufragios, lo que le permitió elegir 20 diputados y un senador. De esta forma, el Frente Amplio se constituyó en la tercera fuerza política chilena, rompiendo la hegemonía que por años habían tenido la derecha y la centroizquierda aglutinada en la extinta Concertación de Partido por la Democracia, que gobernaron el país entre 1990 y 2014. Así, el Frente Amplio se constituyó en uno de las principales novedades de la política chilena en el último tiempo. En base a liderazgo jóvenes, críticos del establishment político, con rostros ligados a organizaciones sociales estudiantiles y territoriales, con un discurso crítico del legado político, cultural y económico de la dictadura y de los gobiernos democráticos que la sucedieron, el Frente Amplio ha retonificado el debate de la izquierda chilena.

¿Cuál ha sido el camino que ha debido recorrer la izquierda chilena para lograr romper el monopolio derecha/Concertación vigente desde 1990? Como es sabido, la crisis del socialismo real, representada por la caída del Muro de Berlín en 1989 y el fin de la Unión Soviética un par de años más tarde, tuvo un efecto global sobre las izquierdas de todo el mundo. América Latina no fue la excepción, porque a nivel regional la derrota electoral de los sandinistas en Nicaragua y el fin de la lucha armada en El Salvador y Guatemala, marcó el fin de una época ligada a experiencias de lucha armada...

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