Huincúl Kimün. Cuando la despedida deja huellas

Mié, 10/18/2017 - 14:02 -- daniel.maureira
En 1996 la situación de las comunidades mapuche vivían un nuevo tiempo. La Conadi y la ley indígena eran, desde 1993, parte de la estructura estatal desde donde se articulaba y pensaba “lo mapuche” en Chile.  La historia y sus conjugación sistemática emergía desde la Universidad de La Frontera, y el movimiento mapuche comenzaba a vivir un nuevo capítulo, nuevos bríos.
 
En este contexto, llegué a las tierras de Rulo, al suroeste de Nueva Imperial, a un par de kilómetros de Villa Almagro. A partir del trabajo con la Escuela Tranamil-Rulo, fui conociendo y conversando a muchos comuneros y sus familias. Mi intención era elaborar un relato mapuche referido al decreto-ley que liquidó las comunidades mapuche en tiempos de los militares, a fines de los años 70.
 
Un matrimonio que me recibió en su casa en un caluroso diciembre del 96, fue el de don Ignacio Quinchavil y la Sra. Catalina Porma. Agradezco al pequeño Adrian –hoy un joven estudiante universitario-, nieto de la pareja, por llevarme hasta ellos. Hace unos años el Chachay partió de este mundo. El jueves pasado, 12 de octubre por lo demás, falleció la papay Catalina, a eso de las dieciséis horas, según su sobrino nieto, el historiador y wenüy Juan Porma Oñate. Escribo, así, letras con tristeza ante la partida de una mujer mapuche, cariñosa, laboriosa y generosa a la hora de hablar de su historia y la de los suyos en las tierras altas de Huincúl mapu.
 
La conversación con don Ignacio y la Sra. Catalina fue provechosa e iluminadora. Personas mayores ya en aquellos años, recordaban con seguridad episodios de la comunidad “Painevil Quinchavil”: el colapso post ocupación, la tragedia de la radicación, la imagen winka y abusiva de los nuevos vecinos (colonos españoles en este caso), las tradiciones, sus padres, sus valores y algo central en el relato, el peso de la educación formal en lo que ellos denominaron la dignidad de los mapuche, hombre y mujeres con capacidades iguales a las de la población chilena, comentaba en su conversación.
 
El año 2012 en la revista de historia social y de las mentalidades de la Universidad de Santiago, fue presentada esta entrevista en formato de artículo, bajo el título “Huincúl kimün. Mirando la historia “desde arriba”. Don Ignacio, en aquella conversación presentó a su compañera, de esta manera: “Mi esposa nació en Llancahue, aquí cerca. Su papá fue Silverio Porma y su madre, Rosa Treumun. Su edad es de 74 años”. En este sentido, y como idea central y profunda de la Sra. Catalina, ella indicó sobre la memoria y la coyuntura mapuche pasada, lo siguiente: “Eso sólo nos contaron a nosotros -indica con serenidad (…)-, nosotros no alcanzamos a ver, nos contó la abuelita que conversaba así, que sufrían mucho los mapuche, se peleaban harto cono los winkas: esos españoles a la mala echaban los animales”.
 
Sin duda que estas palabras son parte del kimün, del saber mapuche; ayer y hoy signados por el abuso y la violencia “de otros”. De esta forma, esta cita final de la papay Catalina, es una constancia histórica, una señal indeleble y dato axial para sus hijos, nietos y descendencia. La lucha mapuche por sus derechos, por su dignidad, es un legado, y la papay así lo consigna. Buen retorno a la Mapu, buen viaje papay. Un abrazo a la familia. Los que nos quedamos recordaremos sus palabras, esta vez emitidas de Wenu mapu.
 
Publicado por El informador