Emergencia 24: Sobre evocaciones poscoloniales y decoloniales. Una nota

Publicado por Alejandro De Oto*

Hace ya varios años que en las encuestas críticas del pensamiento social e histórico latinoamericano se hicieron presentes dos genealogías contemporáneas: la crítica poscolonial y el giro decolonial. Ambas se desplegaron tanto en los lenguajes de grupos sociales específicos y en particular en las prácticas académicas, como bien lo notan Catelli y Lucero (2014, p. 7). Sabemos que vienen de distintos espacios histórico-culturales, pero también sabemos que sus principales preocupaciones se enlazan con los colonialismos históricos, las historias intelectuales y las políticas asociadas a ellos, así como con los procesos de la modernidad, ya sea que se tome como punto de referencia el siglo XVI o el siglo XVIII. La pregunta persistente en ese escenario es cómo entender la manera en que dicha presencia se articula con desarrollos conceptuales y teóricos previos, los cuales remiten al mismo conjunto de problemas aunque sus abordajes difieran, y con procesos de investigación específicos.

Ese no es un problema menor porque creo que tanto los registros poscoloniales como decoloniales (no quiero detenerme aquí en una nota sobre sus diferencias porque no es el objeto de este escrito) muchas veces funcionan como límites o barreras de circulaciones conceptuales cuando se los evoca en el contexto de investigaciones precisas, que es el lugar donde se establecen las relaciones y los pactos entre materiales y metodologías.

En ese sentido, me interesa señalar que antes que aceptar (y sin rechazar) tal evocación hay que problematizarla. Digo esto porque es un fenómeno recurrente el hecho de que conceptos y categorías centrales poscoloniales y decoloniales muchas veces más que proporcionar una ampliación de sus alcances y ser afectados teóricamente por las investigaciones situadas, tienden a estabilizarse en expresiones rígidas que tributan al dominio del saber que constituyen antes bien que a la exploración metodológica, epistemológica y política que postulan.

Y ello sin duda tiene sus costos, al menos para mis estudios y del grupo de personas con las que desarrollo investigaciones en campos diversos, en mi caso el de las historias de las ideas, y lo tiene porque nuestros trabajos se articulan en el espacio epistémico y político de ambas genealogías. Es decir, no hablamos desde afuera del problema, por el contrario, la observación se dirige a los vínculos entre las colonialidades y las subjetividades, crucial en muchas de nuestras experiencias de investigación, las cuales se desarrollan en espacios disciplinarios y multidisciplinarios como la filosofía práctica, la historia de las ideas, los estudios culturales, el arte y las etnografías críticas. Lo que podría ser leído como una constante de casi todos los universos teóricos cuando se estabilizan en una discursividad se vuelve aquí un problema acuciante con respecto a estas genealogías porque ellas proponen enunciados y prácticas emancipatorias en tres niveles concretos, el del poder, del saber y de la subjetividad y, por lo tanto, ejercen una influencia no menor a la hora de pensar el campo, los materiales y las metodologías.

Las claves conceptuales y categoriales que, por lo general, se han volcado en las experiencias de investigación refieren a los siguientes problemas y temas: la colonialidad desde la perspectiva de los dispositivos y las lógicas de reproducción del poder hasta la reproducción de modelos de subjetividad y de conocimiento, como así también su vínculo constitutivo con los regímenes epistémicos modernos. En el plano de las descripciones teóricas hay varios conflictos en juego, sin embargo quiero insistir, persiste una marcada desvinculación entre los trabajos específicos, los enfoques que evocan conceptos y categorías poscoloniales y decoloniales y el conjunto de las tramas teóricas que representan estas dos genealogías. Por ello, antes de creer que tenemos garantizada la perspectiva crítica habría que hacer el camino inverso, a saber, interpelar el conjunto teórico poscolonial y descolonial desde los materiales, contextos y problemáticas específicas de las experiencias de investigación. La intención de fondo es hacer la crítica de los instrumentos de análisis y poner en riesgo el espacio de significación teórica y conceptual que esas dos tramas representan.

No cabe duda de la potencia heurística y critica de ambas genealogías, en particular de la poscolonial, dado que exhibe, a mi juicio, una mejor comprensión del problema del poder y de la producción de diferencias, pero ello no significa que debería extenderse su repetición ansiosa y esquemática como si fueran claves ulteriores del análisis social sin ningún elemento de contraste. Para conservar esa potencia probablemente el mejor camino sea el de comprenderlas en la tensión entre procesos específicos de investigación, materialidades y afectaciones de los campos teóricos.

Para repetir y no afectar siempre hay tiempo.

Referencia:

Catelli, Laura y Lucero, María Elena. (2014a). Materialidades (pos)coloniales y de la (de)colonialidad latinoamericana. Rosario: UNR Editora.

*CONICET- Universidad Nacional de San Juan. Argentina.

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